Describen nuevos biomarcadores que abren la puerta a la detección temprana del Alzheimer

Cerebro, demencia, alzheimer
GETTY IMAGES/ISTOCKPHOTO / TRIFONENKO - Archivo
Publicado 04/04/2018 14:59:10CET

   MADRID, 4 Abr. (EUROPA PRESS) -

   Una investigación internacional realizada por el Centro Nacional de Investigación Geriatría y Gerontológica de Japón, con la colaboración de las Universidades Complutense y Politécnica de Madrid, a través del Laboratorio de Neurociencia Cognitiva y Computacional (LNCyC) del Centro de Tecnología Biomédica (CTB), ha descrito nuevos biomarcadores que podrían ayudar a diagnosticar el Alzheimer años antes de los primeros síntomas cognitivos.

   Concretamente, los resultados, recién publicados en la revista 'Brain', describen una nueva serie de biomarcadores que caracterizan las etapas iniciales de la enfermedad cuando aún no es apreciable ningún deterioro cognitivo.

   La investigación, en la que han participado los profesores de la UCM Fernando Maestú, Alberto Fernández y Ricardo Bajo, así como Pablo Cuesta, primer coautor, de la UPM y vinculado también a la Universidad de La Laguna con una ayuda Juan de la Cierva de formación, se enmarcada dentro un macroproyecto del estudio del envejecimiento del Gobierno de Japón.

   El estudio consistió en el análisis de la actividad cerebral en reposo de 38 personas cognitivamente sanas y 28 pacientes con deterioro cognitivo leve. Además del estudio con magnetocefalografía (MEG) y de la evaluación de su estado cognitivo, todos los participantes pasaron escáneres de resonancia magnética (RM) y escáner con tomografía por emisión de positrones (PET), de forma que de todos ellos se conocía el grado de integridad estructural, el nivel de acumulación de placas de beta-amiloide, y el consumo metabólico de sus cerebros.

   En base al estado cognitivo, los participantes fueron separados en sujetos sanos (CN) y pacientes con deterioro cognitivo leve (DCL). Estos 2 grupos fueron a su vez segregados gracias a la información obtenida de los análisis de RM y PET en 2 categorías, con (positivos) y sin (negativos) anomalías neurobiológicas compatibles con la EA. Los resultados de los análisis mostraron que es posible distinguir entre los 4 grupos usando únicamente la información obtenida de la MEG.

   En particular, la actividad electrofisiológica de la región frontal del cerebro mostró ser fundamental a la hora de clasificar los sujetos de los diversos grupos. Los participantes con indicios neuropatológicos de la enfermedad de Alzheimer exhibieron una mayor actividad oscilatoria cerebral de alta frecuencia en esa región que aquellos sin indicios de la enfermedad. Además, los pacientes DCL positivos manifestaron a su vez una mayor actividad oscilatoria a baja frecuencia que los sujetos CN positivos, constituyendo dicho incremento en un marcador de la progresión de la EA.

   "Este resultado a su vez mostró estar estrechamente relacionado con una reducción del volumen de la corteza entorrinal y con el decremento de la actividad metabólica en el precuneus, dos de los biomarcadores más comúnmente asociados con el inicio de la enfermedad de Alzheimer", señalan.

   Esta investigación abre, con un conjunto de biomarcadores específicos y mínimamente invasivos, "nuevos caminos hacia la identificación de los cambios cerebrales que acontecen en las etapas iniciales de la EA, en especial aquellos asociados al comienzo del proceso de acumulación de placas de beta-amiloide, el primer y principal biomarcador de la enfermedad".

NUEVAS TÉCNICAS DE DETECCIÓN

   La demencia es el síndrome definido por un menoscabo de la función cerebral que va más allá de lo que podría considerarse una consecuencia del envejecimiento normal y que limita la independencia de las personas en sus actividades cotidianas. A menudo, demencia y enfermedad de Alzheimer son términos usados de manera indistinguible, cuando lo cierto es que el Alzheimer es sólo una de las enfermedades neurodegenerativas, la más frecuente pero no la única, que ocasionan demencia en edades avanzadas.

   Esta confusión viene dada por la dificultad para discernir qué enfermedad en particular causa los síntomas cognitivos del paciente, ocasionando que ante la aparición de un deterioro de las funciones cerebrales -comúnmente de la memoria-, el Alzheimer sea el diagnóstico más común.

   El problema estriba en que generalmente los síntomas cognitivos aparecen en etapas tardías de las enfermedades y suelen estar causados por la existencia de un daño neuronal extenso y a menudo irreversible. En el caso del Alzheimer, se sabe que los primeros indicios de la enfermedad se dan en torno a 20-25 años antes de la aparición de los primeros síntomas cognitivos.

   Según explican los investigadores, estas alteraciones iniciales consisten en acumulaciones anómalas de un cierto tipo de proteínas en el cerebro (placas de amiloide y ovillos neurofibrilares) que únicamente son detectables mediante técnicas muy invasivas para el paciente, como la punción lumbar o el escáner con tomografía por emisión de positrones.

   El esfuerzo de la neurociencia actual está enfocado en la búsqueda de nuevas técnicas que permitan detectar esas primeras alteraciones cuando aún es posible tomar medidas preventivas. Para ello se han creado equipos multidisciplinares, capaces de estudiar la neuropatología de la enfermedad de Alzheimer desde diferentes puntos de vista. Este enfoque permite aunar información obtenida con diversas modalidades de neuroimagen, como el citado PET, la RM o la MEG, una técnica mínimamente invasiva capaz de medir directamente los campos magnéticos extracraneales asociados a la actividad neuronal.

Boletín de Salud

Recibe un email cada día con las noticias más importantes.