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El Servicio de Urología del H. de Manises inicia con éxito su programa de cistectomía laparoscópica

Actualizado 04/11/2009 15:21:59 CET

VALENCIA, 4 Nov. (EUROPA PRESS) -

El Servicio de Urología del hospital valenciano de Manises ha iniciado con éxito su programa de cistectomía radical laparoscópica en pacientes con cáncer de vejiga avanzado. Se trata de una operación de gran complejidad técnica que consiste en la extracción de la vejiga (junto con la próstata en los pacientes varones) y los ganglios linfáticos pélvicos a través de una pequeña incisión de unos seis centímetros extendida alrededor del ombligo, según informó hoy la Generalitat.

Esta intervención, considera de alta dificultad técnica, es una de las primeras que se realiza en un hospital valenciano ya que, debido a la alta cualificación que precisa, no está implantada en todos los servicios de Urología.

Los profesionales responsables de este programa, el doctor Carlos Reig, jefe del Servicio y el doctor Alberto Domínguez, responsable de la Unidad de Cirugía Laparoscópica del servicio de urología, "acumulan una amplia formación en estas técnicas quirúrgicas", destacó.

Así, el doctor Domínguez se ha formado en la red de hospitales de la Universidad Libre de Bruselas, bajo la tutela del Profesor C. Schulman y junto a cirujanos que son referencia internacional en este tipo de cirugía. El doctor Reig, por su lado, acumula ya más de un centenar de intervenciones laparoscópicas en su dilatada trayectoria profesional.

La cistectomía radical laparoscópica es una alternativa a la cirugía abierta para aquellos pacientes que presentan un tumor de vejiga avanzado. La intervención se lleva a cabo a través de cuatro puntos de acceso a la cavidad abdominal de entre medio y un centímetro de tamaño y solo al final del procedimiento se realiza la incisión necesaria para extraer la pieza operatoria.

"Las principales ventajas de esta técnica no sólo estriban en el tamaño de la incisión, mucho menor que la necesaria para realizar la operación mediante cirugía abierta, también hay que destacar que esta incisión se utiliza durante un corto periodo de tiempo, al final del procedimiento, disminuyendo así el riesgo de infección de la herida, el dolor postoperatorio y las lesiones musculares de la pared abdominal. Esto hace que el postoperatorio sea menos doloroso, los pacientes requieran menos analgésicos y se movilizan antes", Reig.

El doctor Dominguez destacó que permite también una más rápida recuperación del tránsito intestinal debido a la menor manipulación ejercida sobre los intestinos durante la cirugía y a su menor exposición al exterior, lo que permite a los pacientes que se realimenten antes lo cual es muy importante a la hora de reducir la estancia hospitalaria.

"Otro factor a destacar es la reducción del sangrado intraoperatorio, que es casi inexistente respecto a la técnica abierta, reduciendo así la tasa de transfusiones sanguíneas. Por último, la mejor visualización de las estructuras anatómicas internas del paciente, disminuye considerablemente el riesgo de lesionar otros órganos, con las consecuencias y complicaciones que ello puede conllevar", señaló.

En ese sentido, indicó que la cirugía convencional, cada vez más, "está siendo reemplazada por procedimientos que presentan menores procesos dolorosos para el paciente y favorecen su más rápida recuperación" ya que se ha demostrado que estas técnicas ofrecen ventajas "en el confort del paciente, su morbilidad, la estancia hospitalaria, preservación del sistema inmune y menores complicaciones de la herida quirúrgica". Por ello, destacó que en el Servicio de Urología "ya se están implantando estas técnicas en toda la cirugía renal y prostática".

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