Cruz Roja critica que la "inseguridad" y el "temor de la población" lastran la respuesta contra el ébola en RDC

Campaña vacinación y asistencia del ébola en el congo
MSF - Archivo
Publicado 30/08/2018 10:29:23CET

Ya hay 115 casos y 77 muertos en el brote que afecta a Kivu Norte e Ituri

MADRID, 30 Ago. (EUROPA PRESS) -

La respuesta frente al último brote de ébola declarado en el este de República Democrática del Congo (RDC) se está viendo lastrada por la inseguridad imperante en la región, donde están activos más de un centenar de grupos armados, y la resistencia de la población local, ha denunciado la Federación Internacional de la Cruz Roja y la Media Luna Roja (FICR).

Según el último balance del Ministerio de Salud congoleño, hasta este miércoles se contabilizan 115 casos en las provincias de Kivu Norte e Ituri, de los que 85 han sido confirmado mediante pruebas de laboratorio y 30 son probables. Además se están investigando diez casos sospechosos.

Por otra parte, son ya 77 los muertos por el brote declarado el 1 de agosto, después de que se contabilizaran dos víctimas más en las últimas 24 horas, tras dos días sin fallecidos. Además, más de 4.600 personas han sido vacunadas contra el mortífero virus.

"Además del número creciente de muertos y la propagación de la enfermedad a zonas inaccesibles, hemos estado experimentando miedo y enfado en algunas comunidades contra los equipos de Cruz Roja que acuden a enterrar a los fallecidos conforme a los protocolos de entierro digno y seguro", ha explicado el jefe de operaciones de emergencia de la FICR, Balla Condé, en un comunicado.

Esto entierros seguros son claves a la hora de controlar y contener la propagación del brote, ya que el cuerpo de una persona muerta por ébola es altamente contagioso y si no es manipulado de forma adecuada durante el sepelio puede poner a familias enteras y comunidades en peligro de contagio, ha explicado la FICR.

A esto se suma la situación de inseguridad en Kivu Norte, lo cual está limitando el acceso a las personas necesitadas de asistencia, tratamiento y atención y también está dificultando la localización de los contactos de los enfermos. La semana pasada, la Organización Mundial de la Salud (OMS) informó de un caso en una Oicha, una localidad rodeada por el grupo islamista ugandés ADF y por tanto "altamente insegura".

"Los voluntarios locales de la Cruz Roja están asumiendo enormes riesgos para ofrecer asistencia y entierros seguros en las zonas afectadas", ha subrayado el coordinador de la operación contra el ébola de la Cruz Roja congoleña, Jacques Katshishi. "El acceso seguro a estas comunidades es crucial para frenar la propagación del ébola", ha advertido.

Los diez equipos con que cuenta Cruz Roja en las zonas sanitarias de Beni y Mangina se están centrando principalmente en ganarse la confianza de las comunidades y trabajando con las familias para garantizar entierros seguros al tiempo que se respetan las tradiciones y creencias locales. Además, un centenar de voluntarios ofrecen puerta a puerta información en materia de prevención.

PREVENIR CONTAGIOS EN LOS CENTROS SANITARIOS

Por su parte, la ONG Medair ha llamado la atención sobre la importancia de que se detecte adecuadamente y se aísle a las personas que se tema que puedan tener ébola. "Las instalaciones sanitarias pueden ser instrumentales en responder de forma efectiva al brote o pueden convertirse en puntos calientes que facilitan la propagación de la enfermedad", ha advertido.

Según ha contado, un médico que trabajaba en un centro de salud próximo y que se sospechaba que tenía ébola fue ingresado en el ala general de un hospital. Tras recuperarse y volver a casa, a los pocos días su mujer fue ingresada y remitida al centro de tratamiento contra el ébola, donde se confirmó que tenía el virus.

"Es muy preocupante que ni él (el doctor) ni ninguno de los miembros del personal del hospital reconocieran que sus síntomas potencialmente podrían ser ébola", ha lamentado la asesora de salud de emergencia de Medair, Trina Helderman.

La ONG ha subrayado que mantener a un paciente de este tipo en una habitación normal expuso a los trabajadores sanitarios y otros pacientes a un grave riesgo de contraer el ébola. Por ello, ha defendido la necesidad de que las instalaciones sanitarias estén equipadas para controlar a todos los pacientes y proceder de forma inmediata a aislarlos en caso de que presenten síntomas que parezcan ébola.

Aunque "esto sea simple en la teoría", ha subrayado Medair en un comunicado, "puede ser complejo ponerlo en práctica" ya que la mayoría de las instalaciones médicas en esta región de RDC tienen acceso abierto y la gente entra y sale con frecuencia. Haría falta pues instalar un puesto de control en la entrada principal y una valla que obligue a todos a entrar por ella.

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