Combinar radiación localizada y global del cerebro frente a la metástasis podría reducir la recurrencia del tumor

Actualizado 07/06/2006 0:30:25 CET

MADRID, 6 Jun. (EUROPA PRESS) -

La combinación de la terapia de radiación de todo el cerebro con aquella dirigida a lesiones tumorales concretas podría reducir la probabilidad de recurrencia de la metástasis cerebral aunque no mejora la supervivencia de los pacientes con cáncer y su extensión al cerebro, según un estudio de la Universidad Hokkaido en Sapporo (Japón) que se publica en la revista 'Journal of the American Medical Association' (JAMA).

Los expertos explican que la metástasis cerebral, los daños en el cerebro debidos a la extensión de los tumores que se producen en otros lugares del organismo, se producen en entre el 20 y el 40 por ciento de todos los pacientes con cáncer y están asociados con un pronóstico pobre. Los científicos creen que en el caso de la metástasis cerebral ésta se encuentra repartida por todo el cerebro a manera de semillas micrometastásicas, incluso cuando sólo se detecta una única lesión intracraneal.

Por ello, la radiación de todo el cerebro, que posee posibles efectos secundarios, ha sido el tratamiento dominante. En la actualidad, la teoría de esta afectación de todo el cerebro por la metástasis ha sido puesta en entredicho y con ella los tratamientos de radiación total.

Los científicos compararon la radiación total del cerebro frente junto con la radiación focalizada en la lesión cerebral localizada frente a la radiación total en solitario. En el estudio participaron 132 pacientes que formaban parte de 11 hospitales japoneses entre 1999 y 2003.

Los investigadores descubrieron que la supervivencia media y la tasa de un año de supervivencia fueron de 7,5 meses y de un 38,5 por ciento en el grupo que combinaba ambos tratamientos de radiación y de 8 y 28,4 por ciento en el que utilizaba la terapia focalizada en solitario. La tasa de recurrencia del tumor a los 12 meses fue del 46,8 por ciento en el grupo de terapias combinadas y del 76,4 por ciento en el de la terapia de radiación localizada. No se encontraron diferencias en el mantenimiento del funcionamiento sistémico y neurológico y los efectos tóxicos de la radiación.

Los autores concluyen que estos descubrimientos demuestran que la terapia de radiación localizada sin la incorporación de aquella aplicada a todo el cerebro aumentó la recurrencia del tumor cerebral, sin embargo, no dio lugar a un empeoramiento del funcionamiento neurológico o un aumento de la mortalidad neurológica. En lo que se refiere a la supervivencia de los pacientes, el control del cáncer sistémico podría superar la frecuente recurrencia de los tumores cerebrales. Por ello, la terapia de radiación focalizada en solitario podría ser una opción de tratamiento, siempre y cuando exista un control frecuente del estado tumoral del cerebro.

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