El calor provoca más casos de legionelosis y hace más letales los registrados en el ámbito hospitalario

Bacteria Legionella
CDC
Actualizado 17/07/2013 15:33:16 CET

MADRID, 17 Jul. (EUROPA PRESS) -

Cada año se registran en España una media de 45 brotes de legionelosis, especialmente ante la llegada de las altas temperaturas del verano, que hace que haya más casos y aumenta la letalidad de los registrados en el ámbito hospitalario, los llamados casos nosocomiales, dado que se encuentran en una situación que los hace más vulnerables.

De hecho, según los últimos datos de la Red Nacional de Vigilancia Epidemiológica, relativos a 2011, un 11,1 por ciento de los casos registrados en hospitales acabaron falleciendo a causa de esta enfermedad.

Con la llegada del calor los sistemas de aire acondicionado vinculados a torres de refrigeración se ponen en funcionamiento, estas instalaciones están consideradas de riesgo pues en ellas puede desarrollarse la bacteria 'legionella'.

Y si no tienen un buen mantenimiento o los titulares de las instalaciones no han llevado a cabo tratamientos higiénico-sanitarios utilizando un desinfectante autorizado en continuo y haciendo una serie de limpiezas al año para garantizar que la bacteria se encuentra controlada, pueden producirse casos de legionelosis.

Según defiende el presidente de la Sociedad Española de Sanidad Ambiental, José María Ordóñez, los titulares de las instalaciones tienen que ser conscientes que son los responsables de las mejoras estructurales y funcionales de las instalaciones, así como el control de la calidad microbiológica y físico-química del agua, "con el fin de que no representen un riesgo para la salud pública".

Cada comunidad tiene su respectivo Programa de Vigilancia y Control de la legionelosis por el que se llevan a cabo numerosas inspecciones a las instalaciones de riesgo, con el objeto de prevenir los casos y brotes. Las actuaciones de los técnicos de salud ambiental provocan la subsanación de pequeños defectos, sanciones e incluso el cierre cautelar de la instalación si se considera que entraña un riesgo para la salud de las personas.

En España estas medidas de mantenimiento están reguladas por ley (Real Decreto 865/2003, de 4 de julio) y obligan a realizar un tratamiento de limpieza y desinfección previo a la puesta en funcionamiento de toda instalación que haya estado parada más de un mes.

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