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Baja en el último año la confianza de los españoles en la sanidad pública

Presentación del Índice de Confianza Social de ESADE
ESADE
Publicado 04/07/2017 17:47:10CET

MADRID, 4 Jul. (EUROPA PRESS) -

La confianza de los ciudadanos a la hora de acceder a la sanidad pública en España ha bajado en el último año, aunque pese a todo mantienen una ligera recuperación de sus expectativas para el futuro, según datos del 'Índice de Confianza Social' de ESADE.

Dicho indicador, cuyos últimos datos semestrales se han presentado este martes en Madrid, muestran la confianza social de los ciudadanos en la capacidad de acceder a aquello que les aporta seguridad en sus vidas cotidianas y les garantiza confort, autonomía y bienestar.

En ese sentido, la sanidad es uno de los nueve indicadores, junto con las pensiones, que refleja un descenso (-0,7) en comparación con la oleada anterior (84,9), publicada en septiembre de 2016. En cambio, las expectativas de cara a futuro pronostican una ligera recuperación en este ámbito (86).

"Las percepciones de los ciudadanos continúan siendo más de desconfianza que de confianza, aunque ésta ha mejorado sustancialmente desde septiembre de 2016", ha destacado Francisco Longo, director general adjunto de ESADE.

Pese a la recuperación económica, este índice muestra que el sistema está estancado y, para ciertos colectivos, incluso dañado y a la baja.

En ese sentido, el catedrático de Economía de la Universidad Pompeu Fabra (UPF) y exconsejero del Banco de España Guillem López Casasnovas ha reconocido que los jóvenes son determinantes en la valoración final y muestran una consideración "muy negativa", algo que le sorprende "al tratarse de un grupo que tiene menos probabilidades de ser usuarios".

Por su parte, la directora de Estrategia Global de Asuntos Públicos de Telefónica y exministra de Sanidad, Trinidad Jiménez, ha destacado el "descontento" que muestran estos indicadores que, a su juicio, es un "problema de expectativa" de los ciudadanos, más allá de que pueda haber más o menos inversión o infraestructuras públicas, entre otras cosas".

"Cuando la sociedad responde a si tiene confianza o no en el sistema, no lo hace de forma tan sofisticada como lo pueden hacer académicos y profesionales. La gente, en general, no tiene tanto en cuenta el aumento de la esperanza de vida o la incorporación de los avances tecnológicos", ha destacado.

PROBLEMAS DE FUTURO

Y de cara al futuro, el cambio demográfico, la tendencia de sobrefrecuentación y de sobreutilización de los servicios, la medicalización y la innovación tecnológica han incrementado la demanda.

En este sentido, López ha señalado que "el push tecnológico conlleva arbitrar respuestas que anticipadamente eviten la improvisación, la discrecionalidad, la atención excesiva a los grupos de presión", pese a que "este criterio no puede consistir en atender únicamente a los beneficios de las innovaciones sin considerar los costes".

De igual modo, Jiménez ha afirmado que "el sistema de salud ha tenido la capacidad de reaccionar con la incorporación de reformas y nuevas decisiones", y ha recordado que las soluciones digitales y los acuerdos de colaboración público-privada pueden ofrecer una solución alternativa ante este debate que se está generando hoy en día".

En este aspecto, Jiménez ha destacado que "es necesario tomar decisiones a nivel global y contar con una agencia estatal de descentralización de los servicios" y ha añadido que "la gestión no puede separarse del liderazgo". Por su parte, López ha asegurado que las comunidades autónomas han adaptado bastante bien sus recursos sanitarios a las necesidades de sus respectivas poblaciones.

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