Tres estudios lo confirman

Bacterias en el intestino predisponen a la obesidad

Bacterias
NIH
Actualizado 26/05/2010 13:56:02 CET

MADRID, 26 May. (EUROPA PRESS) -

Tres investigaciones presentadas en la XI Reunión General de la Sociedad Americana de Microbiología, que se celebra en San Diego, Estados Unidos, han confirmado que existe una asociación entre diversas bacterias presentes en el intestino y el desarrollo de la obesidad.

Así, el primer estudio, presentado por el Instituto de las Ciencias del Genoma de la Universidad de Maryland, ha determinado que hay una interacción entre factores genéticos y la composición de la bacteria que habita en el intestino que predispone a algunas personas a padecer obesidad.

Según ha explicado una de las investigadoras, Margaret Zupancic, estos resultados "pueden abrir el camino a la posibilidad de realizar un 'screening' genético unido, además, a tratamientos individualizados que ayuden a las personas con riesgo de obesidad a mantener un peso sano".

Al comienzo de la investigación, los científicos no hallaron relación entre la composición de la bacteria y la obesidad, pero cuando se analizaron los datos genéticos de los participantes en el estudio, se comenzaron a establecer patrones.

Uno de ellos es "la significativa relación entre la existencia del gen 'FTO' (asociado con la obesidad) y la presencia de ciertos grupos de bacterias en el tracto digestivo", ha explicado Zupancic.

Igualmente, han determinado que las personas con algunas variaciones genéticas en los receptores del gusto, tienen un nivel bajo de diversidad bacteriana en el intestino, lo que se asocia con unas mayores posibilidades de padecer obesidad.

El segundo estudio, presentado por el Centro de Investigación en Cáncer Fred Hutchinson, en Seattle, ha encontrado una relación positiva entre la bacteria 'bacteroidetes' y el porcentaje de grasa corporal.

Sin embargo, otro de los estudios presentado por el Instituto de Salud y Nutrición EHT de Zurich, en Suiza, no ha logrado encontrar diferencias entre las bacterias de poblaciones normales y obesas, especialmente entre los niños. Pero igualmente ha comprobado la existente relación de las bacterias en el desarrollo de la obesidad.

Así, ha analizado las diferencias bacterianas entre niños en normopeso y niños obesos, descubriendo que "los microbios presentes en niños obesos convierten más eficientemente los sustratos de la comida en energía", según ha afirmado una de las investigadoras del equipo, Amanda Payne.

A consecuencia de esto, se produce un aumento de la conversión de ácidos grasos en triglicéridos y glucosa en el hígado, un proceso que "puede aportar un 10 por ciento más de energía y por tanto, un incremento del peso", ha señalado Payne.

La investigadora ha explicado que gracias a estos resultados, "se podrán empezar a diseñar tratamientos específicos que reduzcan o modifiquen la actividad de estas bacterias de forma que se reduzca la absorción de energía de la comida".

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