La actividad física reduce el efecto de la sal sobre la presión sanguínea

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UJAEN
Actualizado 24/03/2011 11:23:53 CET

MADRID, 24 Mar. (EUROPA PRESS) -

La actividad física reduce el efecto de la sal sobre la presión sanguínea, según un estudio de la Escuela de Salud Pública y Medicina Tropical de la Universidad de Tulane en la ciudad estadounidense de Nueva Orleans que se ha hecho público durante las sesiones científicas de la Asociación Americana del Corazón que se celebran en Atlanta (Estados Unidos).

Los resultados del trabajo muestran que cuanto mayor es la actividad física, menor es la subida de la presión sanguínea en respuesta a una dieta alta en sal.

Según explica Casey M. Rebholz, director del estudio, "los pacientes deberían ser advertidos sobre aumentar su actividad física y comer menos sodio. La restricción de sodio es particularmente importante para reducir la presión sanguínea en las personas más sedentarias".

Los investigadores compararon la presión sanguínea de los participantes en el estudio que seguían dos dietas de una semana, una baja en sodio (3.000 mg/día) y otra alta en sodio (18.000 mg/día). La Asociación Americana del Corazón recomienda consumir menos de 1.500 mg diarios de sodio.

Si la presión sanguínea sistólica media de una persona, el número más alto de la lectura que mide la contracción cardiaca, aumentaba en un 5 por ciento o más de la dieta baja en sodio en comparación con la dieta alta en sodio, los investigadores etiquetaban a esta persona como muy sensible a la sal.

Los investigadores utilizaron cuestionarios de actividad física para dividir a los participantes en cuatro grupos que iban desde muy activos físicamente a bastante sedentarios. Los aumentos medios en la presión sanguínea sistólica tras el cambio de dieta de niveles bajos a altos de sodio y según edad y género fueron de 5,27 mm Hg en el grupo menos activo; 5,07 mm Hg en el más cercano al grupo de menor actividad; 4,93 mm Hg en el más cercano al grupo de más actividad; y 3,88 en el grupo más activo.

En comparación con el grupo sedentario, las probabilidades de ser sensible a la sal, según edad y género eran del 10 por ciento en el grupo de actividad más cercano al grupo de menor actividad; del 17 por ciento en el más cercano al grupo de mayor actividad; y del 38 por ciento en el grupo más activo.

Los participantes eran 1.906 adultos chinos de etnia Han, con una edad media de 38 años, de un gran proyecto que trataba de identificar los factores genéticos y ambientales que contribuían a la sensibilidad a la sal denominado GenSalt. El proyecto se localiza en la China rural dado que la población homogénea hace más probable identificar los genes que influyen en el control de la presión sanguínea.

"El estudio necesita ser repetido pero creo que la relación entre actividad física y sensibilidad a la sal podría aplicarse a otras poblaciones", concluye Rebholz.

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